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Análisis de laboratorio29 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura · Nexa Labs

Trazabilidad de reactivos y la crisis de reproducibilidad

Más de la mitad de la investigación preclínica no se puede reproducir, y la causa más grande no es el diseño del estudio ni el análisis de datos. Son los materiales.

En 2016 la revista Nature publicó los resultados de una encuesta a 1,576 investigadores. Los números son de esos que cuesta leer dos veces:

  • Más del 70% había intentado reproducir el experimento de otro científico y no lo había logrado.
  • Más de la mitad no había podido reproducir sus propios experimentos.
  • El 52% estaba de acuerdo en que existe una crisis significativa de reproducibilidad.

Un año antes, un trabajo publicado en PLOS Biology había puesto una cifra al costo. Analizando estudios previos, sus autores estimaron que la prevalencia acumulada de investigación preclínica no reproducible supera el 50%, lo que equivale a unos 28,000 millones de dólares al año gastados en investigación preclínica que no se puede reproducir — sólo en Estados Unidos.

Lo interesante de ese segundo trabajo no es la cifra. Es el desglose.

Las cuatro causas, y cuál pesa más

Los autores clasificaron las fuentes de irreproducibilidad en cuatro categorías:

  1. Diseño del estudio
  2. Reactivos biológicos y materiales de referencia
  3. Protocolos de laboratorio
  4. Análisis y reporte de datos

La categoría que más contribuye no es la del diseño, ni la del análisis estadístico, que son las dos que suelen llevarse la conversación. Es la segunda: reactivos y materiales de referencia defectuosos — líneas celulares contaminadas o mal identificadas, anticuerpos que no reconocen lo que dicen reconocer, compuestos que no son lo que la etiqueta afirma.

Dicho de otro modo: la parte más cara del problema no está en cómo se piensa el experimento, sino en qué se echa al tubo.

Por qué el material es el eslabón que falla en silencio

Un error de diseño se discute. Un error de estadística se audita: los datos están ahí y alguien los puede volver a correr.

Un reactivo equivocado no deja rastro de sí mismo. El experimento corre completo, produce números, los números tienen su desviación estándar y su valor de p, y todo se ve normal. El resultado es coherente — con otra cosa. Y como el error vive en el material y no en el registro, no aparece revisando el cuaderno ni el archivo de datos.

Por eso este es el tipo de falla que puede sobrevivir a la revisión por pares, a la publicación, y a varios años de citas antes de que alguien intente repetirlo y no pueda.

Qué significa trazabilidad, en concreto

Trazabilidad quiere decir que se puede reconstruir la historia del material que se usó. En la práctica son cinco preguntas, y todas deben tener respuesta antes de empezar, no después de que algo salga raro:

¿Qué lote fue? Esta es la que sostiene a las demás. Sin número de lote, todo lo demás flota: un certificado sin lote no está ligado al frasco que tienes enfrente, y un resultado sin lote no se puede repetir aunque se compre otra vez el mismo producto.

¿Qué documentación tiene ese lote? No el producto en general: ese lote. Con la fecha del análisis y los métodos empleados, no sólo los resultados — y conviene saber qué prueba cada método antes de leer un certificado.

¿De dónde vino? Cadena de proveeduría. Un intermediario que no puede decir quién sintetizó el material tampoco puede responder por él.

¿Cómo viajó y cómo se guardó? Un compuesto correcto mal transportado deja de ser un compuesto correcto.

¿Quién lo recibió, cuándo lo abrió y qué hizo con él? El registro interno. Es la parte que no depende del proveedor y la que más seguido falta.

Lo que esto implica para quien compra

Hay una consecuencia práctica que cambia cómo se evalúa a un proveedor, y no tiene nada que ver con el precio.

El dato que de verdad distingue no es el porcentaje de pureza que aparece en la ficha. Es si ese porcentaje viene amarrado a un lote identificado, con un método declarado y una fecha. Un número sin esos tres acompañantes no es un dato: es una afirmación de mercadotecnia con formato de dato.

Y hay una prueba sencilla, que cualquiera puede aplicar: pregunta por el lote. Un proveedor que no puede decirte qué lote te está mandando tampoco puede decirte qué te está mandando.

Dónde estamos nosotros

Vale decirlo sin adorno, porque esta nota argumenta a favor de algo que todavía no ofrecemos completo.

Hoy no publicamos certificados de análisis. No hemos mandado a analizar nuestros lotes con un laboratorio independiente, y mientras eso no pase, no hay documento que enseñar. Preferimos decirlo así a publicar un número de pureza con cara de dato y nada detrás — que es exactamente la práctica que esta nota critica.

Lo que sí hacemos hoy: cada presentación sale identificada, y si preguntas por un pedido específico te decimos lo que sabemos de ese material y lo que no. Qué significa exactamente vender material RUO está en esta nota, y las dudas concretas de compra y manejo, en las preguntas frecuentes. Cuando haya certificados, van a estar aquí, ligados a su lote y con su método y fecha. Mientras tanto, mejor una falta reconocida que una promesa inventada.


Fuentes

  • Baker, M. "1,500 scientists lift the lid on reproducibility". Nature 533, 452–454 (2016).
  • Freedman, L.P., Cockburn, I.M., Simcoe, T.S. "The Economics of Reproducibility in Preclinical Research". PLOS Biology 13(6): e1002165 (2015).

Esta nota trata de control de calidad y documentación en investigación. No describe uso en humanos ni en animales.

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